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La contribución hispánica al Día Internacional del Libro


Dicen que el 23 de abril de 1616 falleció Miguel de Cervantes Saavedra (aunque otras fuentes apuntan al día anterior). Ese mismo día 23 del mismo año fallecía también Gómez Suárez de Figueroa, más conocido como Inca Garcilaso de la Vega, al que no debemos no confundir con el poeta y militar español del Siglo de Oro Garcilaso de la Vega (muerto en 1503 y no un 23 de abril). El 23 de abril, de 1564, sí murió también William Shakespeare. Por eso se ha escogido el 23 de abril como el día internacional del libro con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. En 1995 el Día del Libro se convierte en una fiesta mundial. El Día del Libro fue propuesto por la Unión Internacional de Editores, y presentada por el gobierno español a la UNESCO. En 1995, se aprobó proclamar el 23 de abril de cada año el ‘Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor’.

Pero las instituciones siempre van por detrás de las personas, ya que el origen del Día del Libro se remonta a 1926. A esta iniciativa tan bonita como valiosa también contribuyó España, siempre con ese carácter tan universal y que desde el Hispanic American College no paramos de resaltar. La idea original de la celebración del Día del Libro partió del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, que se la propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona en 1923 y que fue aprobada por Alfonso XIII tres años después. El 7 de octubre de 1926 fue el primer Día del Libro, aunque en 1930 se instaura definitivamente la fecha más acertada del 23 de abril, que además coincide con el día de San Jorge, patrón de Aragón (y de Cataluña como parte que fue de la Corona aragonesa). Pero también lo es de Alemania, Bulgaria, Etiopía, Georgia, Grecia, Inglaterra, Líbano, Lituania, Países Bajos, Portugal, Eslovenia y México.

Especialmente en Cataluña a partir de entonces se regalan una rosa y un libro entre los amigos, sin necesidad de que sea entre enamorados. Al fin y al cabo, amistad y amor tienen la misma raíz (procede del indoeuropeo am, que significa ‘madre’, quizá por aquello de que como el amor de una madre…).

El 23 de abril hay que recordar la necesidad de la lectura para abrir la mente, para dialogar con los libros en el sentido que le daba Platón de llegar a asumir razones ajenas. El aumento de la capacidad imaginativa en los peques es algo que la lectura lo estimula como ninguna otra actividad.

Desde HAC Global nos lanzamos esta primavera a poner nuestro granito de arena con la conformación de HAC Editorial para ofrecer, a ambos lados del Charco, libros de liderazgo que sirvan para inspirar y que nos arremanguemos “por un mundo mejor” (por cierto, título de una de nuestras primeras novedades).


Gonzalo Sichar

Ceo de HAC Editorial

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